visión extrema y excluyente de los contenidos sociales de todo sistema económico,
pero sentando las bases de una economía de respeto a la acción individual.
El Estado no está ausente, tiene un papel fundamental como regulador de la economía
para asegurar el desarrollo humano integral, defender el ambiente, promover la
creación de valor agregado nacional y de fuentes de trabajo, garantizando la
seguridad jurídica para fomentar, junto con la iniciativa privada, el desarrollo armónico
de la economía nacional y la justa distribución de la riqueza. En suma, se plantea un
equilibrio entre Estado y mercado en razón de que el problema no es más Estado o
menos Estado, sino un mejor Estado y el mercado no es un fin en sí mismo, sino un
medio para satisfacer las necesidades colectivas; ese equilibrio debe prevalecer entre
productividad y solidaridad, entre eficiencia económica y justicia social, dando libertad a
la iniciativa privada y preservando el interés del colectivo.
El Estado debe orientar las políticas macroeconómicas y sectoriales para promover el
crecimiento y el bienestar. Se reconoce como esencial la acción reguladora del Estado
para establecer un marco normativo estable que brinde seguridad jurídica a la
actividad económica, postulando una economía abierta a las inversiones extranjeras
y garantizando que éstas estarán sujetas a las mismas condiciones de la inversión
nacional.
Por conveniencia nacional el Estado queda facultado para reservarse determinadas
actividades económicas, de manera particular en el sector minero y petrolero. De forma
transparente se reconoce que el dominio sobre esas áreas puede hacerse de acuerdo
con el sector privado, dejando claramente establecido que el Estado puede entrar en
convenios de asociación con el sector privado para el desarrollo y la explotación de
esas actividades. Se le otorga rango constitucional a la nacionalización petrolera, pero
al mismo tiempo establece la posibilidad de continuar en convenios de asociación con
el sector privado siempre y cuando sean de interés para el país, y no desnaturalice el
espíritu, propósito y razón de la nacionalización petrolera.
El Estado se compromete a ejercer acciones prioritarias en algunos sectores
económicos para darle dinamismo, sustentabilidad y equidad al desarrollo
económico, tales como la actividad agropecuaria, la pequeña y mediana industria,
el turismo, el sector de cooperativas y demás formas de la economía popular. La
actividad de producción de alimentos queda establecida como esencial para el país,
consagrándose el principio de la seguridad alimentaria en función del acceso oportuno y
permanente de alimentos por parte de los consumidores.
Capítulo II
Del Régimen Fiscal y
Monetario
Otra importante innovación del Texto Fundamental es la introducción de principios
constitucionales dirigidos a establecer como una obligación del Estado velar por la
estabilidad macroeconómica, promoviendo un ambiente propicio para el crecimiento y
la generación de bienestar para los ciudadanos.
La estabilidad macroeconómica se establece con base en tres principios
fundamentales, a saber: equilibrio fiscal y un nivel prudente de deuda pública;
autonomía del Banco Central en el cumplimiento de sus funciones, con un claro
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