colectivos o difusos. A tal efecto, los referidos órganos están representados por las
cortes y tribunales que forman parte del Poder Judicial, así como por los demás
órganos del sistema de justicia previsto en la Constitución, entre los cuales se
encuentran los ciudadanos que participan en la administración de justicia o que ejercen
la función jurisdiccional de conformidad con la ley.
Como una de las implicaciones del Estado democrático y social de Derecho y de
Justicia en que se constituye a Venezuela por obra de la Constitución, y con el fin de
erradicar uno de los principales problemas de la Nación venezolana, en virtud del
cual el Poder Judicial se caracterizó por su corrupción, lentitud e ineficacia y,
especialmente, por restringir el acceso de la población de escasos recursos a la
justicia; la Constitución exige al Estado garantizar una justicia gratuita, accesible,
imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y
expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles.
De esta forma se consagra la justicia gratuita como un derecho humano que encuentra
su principal fundamento en los derechos a la igualdad y a la tutela judicial
efectiva que reconoce la Constitución y que tiene por objeto permitir el libre acceso
de toda persona a la justicia, sin discriminación alguna. Como una de las
consecuencias del referido derecho, la Constitución establece en su Título V
Capítulo III, que el Poder Judicial no está facultado para establecer tasas, aranceles, ni
exigir pago alguno por sus servicios, al tiempo que prevé el servicio de defensa pública.
El amparo se reconoce como una garantía derecho constitucional, cuya finalidad
es la tutela judicial reforzada de los derechos humanos, aun de aquellos inherentes a
la persona humana que no figuren expresamente en la Constitución o en los
instrumentos internacionales sobre derechos humanos. Al respecto, se dispone que el
procedimiento que deberá establecer la ley correspondiente en materia de amparo
constitucional, será oral, público, breve, gratuito y no sujeto a formalidad, todo ello con
el objeto de garantizar su eficacia.
En lo que se refiere al hábeas corpus o amparo a la libertad o seguridad personal, se
establece una acción popular y se prevé que el detenido sea puesto bajo
custodia del tribunal correspondiente de manera inmediata.
Se reconoce por vez primera en el constitucionalismo venezolano, el hábeas data o el
derecho de las personas de acceso a la información que sobre sí mismas o sobre sus
bienes consten en registros oficiales o privados, con las excepciones que establezca la
ley. El hábeas data incluye el derecho de las personas de conocer el uso que se haga
de tales registros y su finalidad, y de solicitar ante el tribunal competente su
actualización, rectificación o destrucción, si fuesen erróneos o afectasen ilegítimamente
sus derechos.
Por otra parte, como una conquista de la lucha por la protección integral de los
derechos humanos, la Constitución impone al Estado la obligación de investigar y
sancionar legalmente los delitos contra los derechos humanos cometidos por sus
autoridades, al tiempo que establece, sin excepción, que las violaciones de tales
derechos y los delitos de lesa humanidad serán investigados y juzgados por
tribunales ordinarios, a fin de excluir tribunales militares o de excepción de
cualquier investigación al respecto.