7) Caución de buena conducta.
8) Expulsión de extranjeros.
Cuando se aplicaren las medidas comprendidas en los numerales 4), 5) y 7), el
sancionado estará obligado a declarar ante el Juez que conociere del asunto, su domicilio
actual e informar los cambios que tuviere dicho domicilio.
ARTICULO 84. Los jueces que declaren exentos de pena a los procesados, en los casos
de los numerales 2 y 3 del Artículo 23, dispondrán su internación en un establecimiento
siquiátrico, durante un año por lo menos.
ARTICULO 85. Podrán también ordenar, después de cumplida la pena si todavía
estimaren peligroso al infractor, que el sordomudo o el que padezca anormalidad mental
de la que no resulte inimputabilidad absoluta, sean internados en un establecimiento
educativo o de tratamiento especial.
ARTICULO 86. Los delincuentes a que se refiere el Artículo 29 serán sometidos, según el
grado de peligrosidad que demuestren, al régimen de trabajo que corresponda a las
instituciones mencionadas en el numeral 2 del Artículo 83; internación que se decretará
cuando, cumplida la sentencia, el Juez estime que la pena ha sido ineficaz en lo relativo a
la readaptación del delincuente.
ARTICULO 87. En los casos del Artículo 16, el Juez someterá a los encausados, según
su grado de peligrosidad, a régimen especial de trabajo en alguna de las instituciones
mencionadas en el numeral 3 del Artículo 83.
ARTICULO 88. Donde no haya establecimiento adecuado, la medida de internación
según su naturaleza, se cumplirá en anexo o sección especial de un establecimiento
penal.
ARTICULO 89. La medida de internación no cesará, sino en virtud de resolución judicial
dictada con audiencia del Ministerio Público, y previo dictamen médico, que demuestre
que el procesado puede ser sometido a libertad vigilada sin peligro de que cause daño.
ARTICULO 90. La libertad vigilada mientras duren las causas que la motivaron, consistirá
para los enfermos mentales, toxicómanos o ebrios habituales, en confiarlos al cuidado de
su familia o de un guardador, bajo la inspección inmediata de la autoridad competente,
con la obligación de someterlos a tratamiento médico y de informar periódicamente al juez
respectivo.
En los demás casos la vigilancia corresponderá a la policía judicial en la forma que
disponga el juez.
Al aplicar esta medida, el juez prescribirá las reglas de comportamiento destinadas a
evitar nuevas infracciones de la ley penal. La policía judicial será organizada y estará bajo
la dependencia de la Corte Suprema de Justicia.