portería, tomó los datos personales de la actora, de la otra
mujer y de otros ciudadanos interesados en ingresar, con
el fin de consultar si podía autorizar su ingreso. Minutos
después, el vigilante recibe la orden telefónica de permitir
el acceso de la mujer y otras personas, pero niega el
ingreso de la actora.
1.3.Inconforme por lo ocurrido, y luego de solicitar
explicaciones al respecto, un nuevo funcionario del
ICETEX, le confirma la negativa de su ingreso, pero se
ofrece a recibirle los documentados por fuera de las
oficinas y realizar los trámites que ella requiriera[2].
1.4.Ante lo sucedido, la accionante afirma que “el
impedimento para ingresar a esa oficina estuvo
estrictamente motivado por razones raciales. // Fui
humillada en frente de otros ciudadanos colombianos a
quienes sí se les permitió el ingreso, y otros que estaban
cerca del lugar, ya que fui tratada como criminal por parte
de estos funcionarios”.[3]
1.5.Explicó que el 27 de septiembre del 2012, una semana
antes de que se impidiera su ingreso a las oficinas del
ICETEX, ella y otros jóvenes líderes de la ciudad,
participaron en una protesta pacífica en la que le exigían