defensa de todo lo que identifica nuestra Nación, como los símbolos patrios y valores
culturales.
Como consecuencia del principio de supremacía y fuerza normativa de la Constitución,
así como del principio de legalidad, se consagra el deber de toda persona de cumplir y
acatar el Texto Fundamental, las leyes y demás actos que en ejercicio de sus
funciones legítimas dicten los órganos que ejercen el Poder Público.
Promoviendo una sociedad plural, armónica, solidaria, abierta, integrada y
comprometida en todos sus ámbitos, se consagra el deber de toda persona de cumplir
los requerimientos sociales y participar en la vida política, civil y comunitaria del país.
En la búsqueda de estos propósitos se resalta la obligación de promover y defender los
derechos humanos siempre con fundamento en la convivencia democrática y en la paz
social.
En virtud del principio de solidaridad social, se consagra el deber de toda persona de
coadyuvar, en la medida de sus posibilidades, a los gastos públicos.
En armonía con los principios de participación y solidaridad social se consagra el deber
de toda persona de prestar servicio civil, militar y electoral, cuando sea necesario para
la defensa, preservación y desarrollo de la Nación, o bien para hacer frente a
situaciones de calamidad pública.
No obstante, las obligaciones que tiene el Estado conforme a la Constitución y a
la ley, se consagra el deber de toda persona de coadyuvar según su capacidad y
aptitud, al cumplimiento de los fines que impone el bienestar social general, con
base en los principios de solidaridad, responsabilidad social y asistencia
humanitaria. Por ello, quienes aspiren al ejercicio de cualquier profesión deberán
prestar servicio a la comunidad durante el tiempo, lugar y condiciones que determine la
ley.
TÍTULO IV
DEL PODER
PÚBLICO
Capítulo I
De las Disposiciones
Fundamentales
Sección Primera: Disposiciones
Generales
El presente título referente al Poder Público adquiere especial significación dado que
se propone rescatar la legitimidad del Estado y de sus instituciones, recuperando
la moral pública y la eficiencia y eficacia de la función administrativa del Estado,
características complementarias e indispensables para superar la crisis de credibilidad y
de gobernabilidad que se ha instaurado en el país en los últimos tiempos.
En las Disposiciones Generales, en primer lugar se consagra la conocida distribución
vertical del Poder Público: Poder Municipal, Estadal y Nacional; colocados en este
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