contenían «graves insultos a este Tribunal y a sus miembros» y que las pruebas apuntaban al uso de bots
para llegar a una audiencia considerable que estaba siendo financiada por un grupo de empresarios que
proporcionaban recursos a las/os participantes de la organización que estaba detrás de esos ataques. En el
marco de la investigación, la policía llegó a la conclusión de que sería necesaria la incautación de
dispositivos y su inspección por expertas/os forenses, así como el interrogatorio de las personas
investigadas, para identificar a las/os autoras/es de los mensajes en redes sociales que contenían insultos
contra el Tribunal y sus miembros.
El contenido de las publicaciones en las redes sociales fue identificado por la policía y por el juez Moraes en
la investigación y durante una audiencia del Tribunal Supremo. La policía informó que las cuentas habían
publicado contenidos «afirmando que el [Tribunal Supremo] es una vergüenza y pidiendo un procedimiento
de destitución contra sus miembros». El juez Moraes identificó que algunas de las publicaciones en las redes
sociales incluían afirmaciones como «Violen y maten a las hijas de los/as jueces/zas serviles del Tribunal
Supremo» y «¿Cuánto cuesta disparar a quemarropa a cada [improperio] juez/a del Tribunal Supremo que
quiera acabar con el cumplimiento de sentencias penales una vez confirmadas por un tribunal de apelación?
Si [lo hacen], sólo nos queda tirar gasolina y prender fuego a la sala plena del Tribunal Supremo, con los/as
jueces/zas Barbie dentro». En la decisión del Tribunal Supremo, el juez Moraes había señalado que en
marzo de 2019 las/os fiscales de São Paulo habían frustrado un plan de asesinato contra un juez en ejercicio,
después de haberse infiltrado en un foro de la dark web. Añadió que las/os fiscales también estaban llevando
a cabo una investigación separada después de que un dispositivo fuera lanzado y explotara en la acera frente
a la casa de uno de los jueces en un incidente diferente.
El 18 de junio de 2020, el Tribunal Supremo se pronunció sobre un recurso de inconstitucionalidad
relacionado (ADPF 572). Este caso había sido presentado por el partido político Rede Sustentabilidade
contra la disposición del Reglamento del Tribunal utilizada como base para la investigación penal, y contra
la propia investigación. El Tribunal Supremo consideró que la investigación era una respuesta institucional
necesaria en contra de los ataques de quienes pretendían desplazar al Tribunal y socavar la independencia
judicial y de quienes publicaron amenazas en contra de sus miembros en las redes sociales y difundieron
deliberadamente desinformación como estrategia para romper con el orden constitucional establecido. El
Presidente del Tribunal Supremo y el Juez Moraes participaron en las deliberaciones del Tribunal Supremo
sobre ese recurso de inconstitucionalidad después de que el Tribunal Supremo rechazara una solicitud de
recusación.
Por diez votos contra uno, el Tribunal Supremo rechazó el recurso de inconstitucionalidad. Sin embargo, en
declaraciones que los/as propios/as jueces/zas habían clasificado como dicta no vinculante, señalaron que la
investigación penal debía atenerse a ciertas limitaciones, entre ellas que el ámbito de la investigación debía
limitarse al discurso que exhibiera «un riesgo real para la independencia del poder judicial… mediante
amenazas a los miembros del Tribunal Supremo y a sus familiares; atentara contra el poder político
establecido, contra el Estado de Derecho y contra la democracia». Estas declaraciones también señalaban
que la investigación debía respetar el derecho constitucionalmente protegido a la libertad de expresión y de
prensa, por lo que debía excluir del ámbito de la investigación los artículos periodísticos y los posteos,
acciones u otro tipo de discursos (incluidos los datos personales) en Internet, siempre que estos discursos no
formen parte de un mecanismo de financiación y difusión masiva en las redes sociales.