(Legítima defensa).- Se halla exento de responsabilidad
el que obra en defensa de su persona o derechos, o de la persona o
derechos de otro, siempre que concurran las circunstancias
siguientes:
A) Agresión ilegítima.
B) Necesidad racional del medio empleado para repelerla o impedir el
daño.
El medio se considerará racional cuando resulte ser una respuesta
suficiente y adecuada a fin de conjurar el peligro derivado de la
agresión sufrida.
Cuando la defensa deba ser ejercida respecto de cualquier derecho de
contenido patrimonial, la racionalidad deberá ser apreciada con
prescindencia de que no haya existido o ya hubiera cesado una agresión
física a la persona que se defiende.
C) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.
El tercer requisito no es necesario tratándose de la defensa de los
parientes consanguíneos en toda la línea recta y en la colateral hasta
el segundo grado inclusive, del cónyuge o concubino, o de los padres o
hijos adoptivos, siempre que el defensor no haya tomado parte en la
provocación.
Se entenderá que concurren estas tres circunstancias respecto de:
I) Aquel que defiende la entrada de una casa habitada o de sus
dependencias, o emplea violencia contra el individuo extraño a ella
que es sorprendido dentro de la casa o de las dependencias.
Se considerarán dependencias de la casa, en las zonas urbanas: los
balcones, terrazas, azoteas, parrilleros, barbacoas, jardines, garajes
y cocheras o similares, siempre que tengan una razonable proximidad
con la vivienda.
Además, se considerarán dependencias de la casa en zonas suburbanas o
rurales: los galpones, instalaciones o similares que formen parte del
establecimiento, siempre que tengan una razonable proximidad con la
vivienda.