Artículo 7°.
Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su
vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede
ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecieron por
razones de interés general.
Artículo 8°.
Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre
ellas sino la de los talentos o las virtudes.
Artículo 9°.
Se prohíbe la fundación de mayorazgos. Ninguna autoridad de la República podrá
conceder título alguno de nobleza, ni honores o distinciones
hereditarias.
Artículo 10.
Las acciones privadas de las personas que de ningún modo atacan el orden público
ni perjudican a un tercero, están exentas de la autoridad de los
magistrados.
Ningún habitante de la República será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni
privado de lo que ella no prohíbe.
Artículo 11.
El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin
consentimiento de su jefe, y de día, solo de orden expresa de Juez
competente, por escrito y en los casos determinados por la ley.
Artículo 12.
Nadie puede ser penado ni confinado sin forma de proceso y sentencia legal.
Artículo 13.
La ley ordinaria podrá establecer el juicio por jurados en las causas criminales.
Artículo 14.
No podrá imponerse la pena de confiscación de bienes por razones de carácter
político.
Artículo 15.
Nadie puede ser preso sino infraganti delito o habiendo semiplena prueba de él,
por orden escrita de Juez competente.
Artículo 16.
En cualquiera de los casos del artículo anterior, el Juez, bajo la más seria
responsabilidad, tomará al arrestado su declaración dentro de veinticuatro
horas, y dentro de cuarenta y ocho, lo más, empezará el sumario. La declaración del
acusado deberá ser tomada en presencia de su defensor. Este
tendrá también el derecho de asistir a todas las diligencias sumariales.